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Prólogo

Introducción

Capítulo 1 Montaña de Decisión

Prólogo

Una expedición hacia el interior de ti mismo. «Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo» Frederich Nietzsche por Antonio Rosique Siéntete afortunado o afortunada. Estás a punto de embarcarte en una expedición que cambiará tu vida. Tienes ante ti un libro poderoso, un relato que te provocará, un testimonio que te dará esperanza. Después de leer esta historia no volverás a ser la misma persona, no podrás ver la vida igual. Yo ya he emprendido este viaje siguiendo las memorias de Elsa, las huellas que esta exploradora extraordinaria ha ido dejando para nosotros. Te aseguro que en estas páginas escucharás como se estremece la tierra; aquí, entre estas líneas, habitan el espíritu de la montaña y la sabiduría de la naturaleza. Aquí, entre las palabras y los recuerdos, se cuelan el aire puro de la Isla de Baffin y los rayos de sol que sólo se ven desde los picos nevados del Himalaya. Aquí sentirás el vértigo como si estuvieras colgado o colgada de una pared de roca en Yosemite; contemplarás la fragilidad de la vida y, al mismo tiempo, descubrirás una nueva fuerza para luchar que no conocías dentro de ti. No exagero. El relato que estás por conocer es el de una mujer apasionada por descubrir el potencial de la existencia humana; una mexicana que ha llegado a los lugares más inaccesibles del planeta, sólo para volverse más humilde, y confirmar que la naturaleza nos ofrece todos los días una nueva oportunidad para aprender. Elsa ha sido siempre una mujer de retos grandes -gigantescos diría yo- y ese notable rasgo de su carácter, esa refrescante cualidad en su espíritu, la convierte en una fuente de inspiración para los que tenemos la fortuna de conocerla. El 5 de mayo de 1999, Elsa se convirtió en la primera latinoamericana –indiscutible- en alcanzar la cumbre del Monte Everest (8848 mts), la montaña más alta del mundo. Aquel ascenso glorioso fue el resultado de una existencia marcada por la sed perenne de retos y aventuras, una búsqueda permanente de nuevas respuestas. Atleta de alto rendimiento, alpinista, empresaria, exploradora, innovadora, creativa, escritora, conferencista, activista, líder, madre de dos hijos, sobreviviente, Elsa se ha empeñado a lo largo de su vida por habitar este mundo de forma plena y significativa, por vivir en el presente de manera profunda y auténtica. Tras escalar en montañas de más de ocho mil metros, y ser parte de incontables excursiones a los rincones más apartados de la civilización, Elsa sigue determinada todos los días a vivir una vida apasionante y a superar los retos que le presenta el universo. Rodearse de personas excepcionales es uno de los mejores regalos que puede darse un ser humano; estar cerca de hombres y mujeres que se atreven todos los días a vivir su vida al máximo, es lo mejor que podemos hacer para mantener vivos nuestros sueños; forjar alianzas con gente positiva que alienta nuestro crecimiento, que nos propone retos, que nos impulsan a ir más lejos, es una receta eficaz para desarrollar todo nuestro potencial. Elsa, es una de esas personas. Por lo pronto, este libro es el inicio de ese viaje que, consciente de él o no, tanto has anhelado; esa expedición hacia los confines del mundo o hacia el interior de ti mismo. Tienes en tus manos un relato trepidante que -inevitablemente- cuestionará tu forma de vivir, un testimonio que despertará inquietudes adormiladas en tu ser, una historia que te impulsará a encarar tu verdadero destino. Siéntete afortunado, o afortunada, porque aquí tienes un pasaporte a la aventura. La montaña, tu montaña personal, ahí está, esperándote. Te invito a que cambies de página, escuches la voz de Elsa, y des ese primer paso. No te arrepentirás. Antonio Rosique Twitter: @Antonio_Rosique www.antoniorosique.com

Introducción

Desde que regresé de mi último ascenso al Everest, en el que alcancé la cumbre, surgió la idea de escribir este libro y el paso del tiempo me ha dejado varias lecciones, una de ellas, es el no estancarme en el porqué de las cosas. Los budistas tienen una firme creencia que comparto con ellos: toda causa tiene una consecuencia. Todas las experiencias de vida que tuve después de mi ascenso son las que me han permitido despertar áreas dormidas en mi ser. Experiencias que quiero compartir porque me parece importante formar parte de un mundo sano, mental y espiritualmente. Es una parte que muchos hemos abandonado por estar inmersos en el futuro que aún no llega o en el pasado que ya se fue, dejándonos envolver por lo superficial y, por tanto, sólo hay una resultante: somos personas superficiales. Aunque si profundizamos clara y honestamente en nuestro ser, podemos aspirar a ser profundos, a conocernos y entonces poder compartirnos. Alguna vez me pregunté ¿por qué preparan los diferentes países a sus habitantes en ser mejores abogados, mejores doctores, mejores matemáticos, en fin, mejores “profesionistas”? ¿No sería mejor crear individuos con conciencia de lo que somos y en qué podemos contribuir en nuestro corto peregrinaje por la vida? Es decir, prevenir en lugar de enmendar. Seríamos una sociedad sana, que ni dudaría de trabajar unidos y alcanzaríamos más cumbres que podríamos gozar.

Triunfar al Extremo es un espacio en el que quiero compartir la grandiosa experiencia de llegar al punto más alto del planeta y a otras montañas de vida, desde donde se puede tener un panorama más amplio, ver diferentes direcciones y miles de montañas. Las montañas, para mí son oportunidades, son mis retos, son mi vida.

Las direcciones son los caminos que a veces parecen rectos y cortos; no obstante, si los miramos bien, pueden tener altas paredes, escarpados precipicios, enormes montañas, avalanchas masivas, climas adversos. La claridad y determinación de mirar desde lo alto para emprender nuevos caminos es la que nos permite gozar cada paso en la montaña, cada paso en la existencia.

El título de esta obra lleva ese nombre porque para mí el triunfo extremo significa estar viva después de tantas veces que estuve cerca de no regresar, sobre todo como ya el lector podrá percatarse al final de la lectura, en situaciones o montañas que yo no elegí.

Para ascender cualquier montaña es necesario tener decisión, una vez que la tenemos existen diferentes caminos, que te invito a analizar:

La ruta directa.
• ¿Cuál es el tipo de mentalidad que me permite llegar directo a la cumbre? • ¿Qué factores influyen para tener esa mentalidad? • ¿Cómo puedo fortalecer mis habilidades para mejorar los resultados que he obtenido hasta hoy?

La ruta de la incertidumbre La vida en sí está llena de cambios. • ¿Cuáles son las avalanchas de mi vida? • ¿Cuánto peso le doy a los factores externos de la montaña y que no puedo controlar?
• ¿Me ha llevado a resultados positivos?
• ¿Cómo puedo aplicarlos nuevamente?
• ¿Acostumbro culpar a otras personas o busco aprender para continuar subiendo hasta llegar a mis cimas?

La ruta de la indecisión Se vale decir NO QUIERO, es más honesto y evita quitar oportunidades a otros.
Cuando estés abajo pregúntate:
• ¿Qué es lo que realmente quiero?
• ¿Qué me aportará esta meta?
• ¿Qué NO he hecho que si hiciera marcaría una notable diferencia y me llevaría a donde realmente quiero?
Bajar no significa rendirse, es cuestionarte acerca de lo que realmente quieres y cómo lo quieres. Recuerda que yo no llegué al techo del mundo en mi primera oportunidad, te invito a perseverar, es cuestión de actitud.

CAPÍTULO 1 Montaña de decisión

Mi inicio No lo recuerdo, aunque lo intuyo, aquel momento de mi primera decisión: cuando resolví soltar el asidero y lanzarme a la aventura de caminar, sin importar los tropiezos y las caídas, el objetivo era explorar, sentir la libertad de movimiento y comenzar una travesía en la vida, que me ha dado grandes recompensas. Carlos Carsolio, quien fue mi primer maestro en la escalada, y posteriormente mi compañero en casi todas las aventuras en la montaña y mi esposo, me contaba asombrosos relatos de sus diversas excursiones que me llenaron de intriga, si bien no podía saciar mi ansiedad de emociones fuertes, como era aventarme en paracaídas, quizá podría lograr el sabor de la adrenalina corriendo por mi cuerpo a través de la montaña. No quería perder más tiempo, esos relatos sonaban demasiado atractivos como para no darme la oportunidad de conocer lo que otros podían lograr. La primera vez que toqué una pared fue en El Chico en Pachuca, el entorno del lugar hacía mágico cada instante. Estaba rodeada de hermosos pinos, el ambiente que se respiraba era muy fresco, yo apenas había cumplido 15 años y estaba deseosa por imitar a Carlos, sólo vi que subía rítmicamente y cómo con cada movimiento ganaba más y más altura. Cuando la cuerda terminó su viaje de ascenso por fin llegaba mi turno, aún recuerdo muy vívidamente ese momento: mis ojos encontraban un asidero, mi mano lo alcanzaba, instintivamente volteé hacia el otro lado buscando otra presa para mi otra mano y mis pies fueron subiendo. La libertad de llevar mi cuerpo a donde mi mente ordenaba tras haber recibido la información que veía, era apabullante, parecía una máquina bien sincronizada, era mi cuerpo en una bella expresión, era mi mente con una osada determinación, y en ese momento me atravesó una claridad nítida: yo quería escalar paredes. Quedé maravillada ante la sensación de poder llevar mi cuerpo a donde mi mente quería, y de la forma en que me proponía, y además con un maravilloso regalo: la cumbre, ese lugar de encuentro, de aprendizaje y de búsqueda que continuó por muchos años. No era suficiente haber leído o conocer la técnica para escalar, había que entrenar, y eso implicaba organizar mi tiempo en el que también me tenía que dedicar al estudio. Claro que llegó un momento en que la pasión por escalar era tan profunda, que se convirtió en mi prioridad y destinaba tres o cuatro horas diarias a entrenar en el gimnasio. Si bien no nací con dotes físicas notables, debía fortalecer esas carencias de alguna manera y éstas se dieron colgándome en las barras, subiendo mi propio peso sobre los brazos y sobre las yemas de los dedos, en mi mejor momento casi elevando mi propio peso sobre una mano, también hacía repeticiones en los aparatos con pesas, inventamos ejercicios que se parecían a los movimientos realizados en la escalada en la pared con sus consecuentes lesiones. Eso era aprendizaje, esa fue una decisión: pese a atravesar obstáculos que no me gustaban supe que debía empeñarme en buscarles el lado positivo para alcanzar lo que me proponía. Esa fue mi juventud: soñar con el fin de semana para preparar mi mochila con equipo e ir a la pared con mis amigos. La ruta soñada: cada movimiento, cómo debía entrenar en el gimnasio. Algunas veces estaba dentro de la biblioteca haciendo trabajos o estudiando para los exámenes de análisis estructural, y mi traicionera mente se evadía a la verticalidad, al vacío, a las cuerdas y a mi equipo, a todos esos momentos y sensaciones que daban sentido a mi existencia, cada movimiento me hacía sentir viva, y poca gente me comprendía, ¿cómo una joven se dedicaba a una actividad de tanto esfuerzo, pudiendo gozar los fines de semana con amigos en las actividades propias de la gente de su edad? Mi inversión de tiempo siempre ha sido diferente. Todos atravesamos diariamente por momentos de decisiones en nuestro ascenso por la vida. Estas decisiones son más firmes y sencillas de tomar cuando estamos convencidos de lo que somos y de lo que queremos, es así como podemos convencer a más personas, es así como podemos alcanzar altas cimas… y todo comienza con un sueño. Hoy entiendo que la vida está llena de momentos de decisiones y consecuencias. Si algún día estás al borde de un abismo con incertidumbre por saltar y llegar a la seguridad de la otra orilla. ¡Decídete!, sólo te toma un instante, la satisfacción posterior perdura infinitamente. Reflexiona acerca de la determinación con la que realizas tus ascensos:

• ¿Qué te detiene a luchar por lo que te has propuesto? ______________________________________________________________________________________________________________________________________________________ • ¿A quién le das el poder de cuestionar tus capacidades? ______________________________________________________________________________________________________________________________________________________ • ¿Qué te limita a ir detrás de tus sueños? ______________________________________________________________________________________________________________________________________________________ • ¿Cómo puedes convertir lo que te dices a ti mismo (diálogo interno) en tu aliado? ______________________________________________________________________________________________________________________________________________________